En esa asamblea hicieron una rifa para los adultos mayores, y Don Juan se ganó un juego de vasos de plástico
Era un domingo cuando me encontré con el anciano que tenía mucho tiempo que no veía.
Se encontraba sentado en la banca de un parque que queda cerca de su casa.
Don Juan, en tiempos anteriores fungía como administrador del centro social que hay en dicha plaza, ahora se dedica solo a barrer el parque.
Le pregunté por el tesoro que tenía en sus manos, un juego de 4 vasos de plástico de colores surtidos, mismo que miraba con insistencia.
Lo único que me respondió fue que en algún momento de su vida, el había sido el campeón mundial apilando vasos.
Recordaba cuando su padre vió en la calle a un grupo de niños apilando vasos y pensó que sería un buen deporte para su hijo.
Fue asi como su padre adquirió vasos especialmente diseñados para ese deporte. Con meses de entrenamiento Juanito se convirtió en un fenomeno apilando vasos.
Le llevaba la ventaja a otros niños hasta por ocho segundos.
La manera en que sonreía le consiguió el titulo de campeón mundial.
Una lágrima oscura amargó el paladar de este pobre anciano, que veía los vasos y no hacía otra cosa sino recordar.